PRIMER ANIVERSARIO DE LA ENTRADA EN VIGOR DE LA NUEVA REGULACIÓN DE LOS DELITOS DE MALTRATO Y ABANDONO DE ANIMALES

Reproducimos la colaboración en la revista Testigo de Cargo de David Sánchez Chaves, Presidente del Grupo Especializado de Derecho Ambiental y Animal del Ilustre Colegio de Abogados de Granada, abogado y Técnico Superior en Gestión del Medio Natural.

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Con la “Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, por la que se modifica la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal” – que entró en vigor el día 1 de julio del pasado año 2015, cumpliéndose ahora un año exacto de su vigencia – se modificó el delito de maltrato animal (artículo 337 del Código Penal) y se introdujo un nuevo artículo, el 337 bis, incluyendo el delito de abandono de animales, elevando así a la categoría de delito lo que hasta ese momento sólo alcanzaba el nivel de falta, recogida en el antiguo artículo 631 del Código Penal, que a su vez quedó suprimida.

En el Preámbulo de la citada Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo, se explica que se suprime – entre otras faltas – la que en aquel momento se hallaba tipificada en el apartado 1 del artículo 631 (suelta de animales dañinos), pues se trataba de conductas que ya son objeto de corrección suficiente -y quizá más adecuada – por el Derecho administrativo sancionador (leyes de protección animal de cada Comunidad Autónoma) y que pueden ser en todo caso objeto de sanción penal únicamente en los casos más graves en los que se llegara a causar daños reales, hemos de entender que en el caso de que el animal que se lleve suelto o que se suelte termine por causar o producir unos daños materiales concretos y cuantificables, el responsable de dicho animal sería autor de un delito de daños.

Recordemos qua la anterior versión del artículo 631.1 del Código Penal, previa al 1 de julio de 2015, que regulaba el delito de suelta de animales dañinos (según redacción de la Ley Orgánica 5/2010, de 22 de junio), rezaba así: 631. 1. Los dueños o encargados de la custodia de animales feroces o dañinos que los dejaren sueltos o en condiciones de causar mal serán castigados con la pena de multa de uno a dos meses.

En el mismo Preámbulo de la L.O. 1/2015 se continúa razonando que no se aprecian razones suficientes para justificar el mantenimiento de las infracciones penales previstas en el apartado 1 del artículo 631, pudiendo acudirse a la sanción administrativa o a otros delitos si finalmente se causan daños. En cambio, sí parece conveniente mantener como infracción penal el abandono de animales domésticos que castigaba como falta el apartado 2 del artículo 631 (Quienes abandonen a un animal doméstico en condiciones en que pueda peligrar su vida o su integridad serán castigados con la pena de multa de quince días a dos meses), que pasa a constituir, por decirlo así, un tipo atenuado del delito maltrato de animales del artículo 337 bis del Código Penal.

El que abandone a un animal de los mencionados en el apartado 1 del artículo anterior (doméstico o amansado, de los que habitualmente están domesticados, que temporal o permanentemente vive bajo control humano o cualquier animal que no viva en estado salvaje) en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad será castigado con una pena de multa de uno a seis meses. Asimismo, el juez podrá imponer la pena de inhabilitación especial de tres meses a un año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

Comprobamos así que la condena prevista para el abandono de animales domésticos con peligro para su vida o integridad se modificó desde la leve multa de 15 días a 2 meses para elevarse hasta multa de 1 a 6 meses y posible inhabilitación especial de 3 meses a 1 año. Aquí encontramos una sensible mejora en la regulación.

Podemos considerar sin problema que si el “abandono con peligro para el animal” se materializa en lesiones para el animal – imaginemos una grave desnutrición provocada por el abandono – o incluso en la muerte del animal – si se logra acreditar la conexión entre el abandono y el fallecimiento – , el artículo aplicable ya no sería el 337 bis sino el 337, el de maltrato animal básico o agravado.

La reforma de julio de 2015 aprovechó, en este punto, para reforzar la protección de los animales mediante una definición de los que son objeto del delito que incrementa la seguridad en la aplicación de la norma, y una revisión de las conductas punibles, incluyendo la explotación sexual de animales, y de las sanciones aplicables a las mismas. Como novedad importante, además de las correspondientes penas de prisión o multa en función de la gravedad, se prevé la posibilidad de imponer las penas de inhabilitación especial para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

Así las cosas, el antiguo artículo 337 del Código Penal, el delito de maltrato animal (El que por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales), pasó a tener la siguiente, más completa y novedosa redacción – recordemos que incardinado dentro del Capítulo IV.  De los delitos relativos a la protección de la flora, fauna y animales domésticos, del Título XVI.  De los delitos relativos a la ordenación del territorio y el urbanismo, la protección del patrimonio histórico y el medio ambiente – :

1. Tipo básico: Será castigado con la pena de tres meses y un día a un año de prisión e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales, el que por cualquier medio o procedimiento MALTRATE INJUSTIFICADAMENTE, causándole lesiones que menoscaben gravemente su salud o sometiéndole a explotación sexual, a

a) un animal doméstico o amansado,

b) un animal de los que habitualmente están domesticados,

c) un animal que temporal o permanentemente vive bajo control humano, o

d) cualquier animal que no viva en estado salvaje.

2. Tipo agravado: Las penas previstas en el apartado anterior se impondrán en su mitad superior cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes:

a) Se hubieran utilizado armas, instrumentos, objetos, medios, métodos o formas concretamente peligrosas para la vida del animal.

b) Hubiera mediado ensañamiento.

c) Se hubiera causado al animal la pérdida o la inutilidad de un sentido, órgano o miembro principal.

d) Los hechos se hubieran ejecutado en presencia de un menor de edad.

3. Resultado de muerte: Si se hubiera causado la muerte del animal se impondrá una pena de seis a dieciocho meses de prisión e inhabilitación especial de dos a cuatro años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

4. Tipo residual: Los que, fuera de los supuestos a que se refieren los apartados anteriores de este artículo, maltrataren cruelmente a los animales domésticos o a cualesquiera otros EN ESPECTÁCULOS NO AUTORIZADOS LEGALMENTE, serán castigados con una pena de multa de uno a seis meses. Asimismo, el juez podrá imponer la pena de inhabilitación especial de tres meses a un año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

Desde el punto de vista punitivo las condenas del tipo básico se han mantenido iguales (prisión de 3 meses a 1 año, inhabilitación especial de 1 a 3 años), sin embargo se han añadido tanto un tipo agravado que permite la imposición de la mitad superior (de 7 meses y 15 días a 1 año de prisión, inhabilitación especial de 2 a 3 años), como un tipo con resultado de muerte (prisión de 6 a 18 meses, inhabilitación especial de 2 a 4 años). Se considera que en estos casos también se ha mejorado la regulación.

A pesar de la mejora, la nueva regulación que lleva con nosotros un año mantiene algunas lagunas que son manifiestamente mejorables y que quedan pendientes para una futura mejora legislativa. La primera de ellas es la referencia en el tipo básico al adverbio de modo “injustificadamente” para considerar que únicamente son punibles aquellos maltrataos que sean “injustificados”, dejando la puerta abierta a admitir social y penalmente algunos maltrataos sobre animales si tales maltratos son “justificados”.

La segunda de las lagunas la encontramos en el tipo residual, al referirse a maltratos ejercidos sobre animales en espectáculos no autorizados legalmente; de este modo el legislador ha obtenido dos logros: el primero de ellos ha sido salvar de la condena penal el maltrato animal si el mismo se lleva a cabo dentro de un espectáculo autorizado legalmente (para lo cual debemos acudir a la ingente legislación sobre espectáculos públicos, tanto de carácter autonómico como incluso municipal); el segundo de los logros ha sido beneficiar el maltrato animal – recordemos que la pena es únicamente multa de 1 a 6 meses – si se está produciendo al hilo de un espectáculo (sic.) aunque el mismo no esté autorizado legalmente; si bien es cierto que en este tipo residual no se exige la causación de lesiones en el animal. Queda así la duda de qué ocurriría si al animal víctima de maltrato en un espectáculo no autorizado se le causan lesiones, ¿es aplicable el tipo residual más específico pero beneficioso del apartado 4 o sería ya aplicable el tipo básico pero más severo del apartado 1 que sí habla de lesiones?

En cuanto a nuestra legislación autonómica de protección animal, en lo que al territorio andaluz se refiere, debemos acudir a la Ley (Andaluza) 11/2003, de 24 de noviembre, de Protección de los Animales (vigente desde el día 11 de diciembre de 2003), para cerrar la regulación sobre eventuales maltratos causados a animales domésticos, recogiendo las siguientes infracciones y sanciones, en ocasiones llegando a solaparse con la infracción penal:

Artículo 38. Infracciones muy graves. Son infracciones muy graves:

a) El maltrato de animales que les cause invalidez o muerte.

b) El abandono de animales.

c) Practicar una mutilación con fines exclusivamente estéticos o sin utilidad alguna salvo las practicadas por veterinarios en caso de necesidad.

d) Depositar alimentos envenenados en espacios y lugares públicos, salvo los empleados por empresas autorizadas para el control de plagas.

e) El uso de animales en fiestas o espectáculos en los que éstos puedan ser objeto de daños, sufrimientos, tratamientos antinaturales, malos tratos o en los que se pueda herir la sensibilidad del espectador. […]

Artículo 39. Infracciones graves. Son infracciones graves:

a) El maltrato a animales que causen dolor o sufrimiento o lesiones no invalidantes.

b) No realizar las vacunaciones y tratamientos obligatorios previstos en la normativa aplicable.

c) No mantener a los animales en buenas condiciones higiénico-sanitarias o en las condiciones fijadas por la normativa aplicable.

d) No suministrar a los animales la asistencia veterinaria necesaria.

e) Imponer un trabajo que supere la capacidad de un animal u obligar a trabajar a animales enfermos, fatigados o que se encuentren en algunos de los casos previstos en el artículo 4.1.n) de la presente Ley (de menos de seis meses de edad, enfermos, desnutridos, fatigados, hembras que estén preñadas). […]

 

Artículo 41. Sanciones.

1. Las infracciones indicadas en el artículo anterior serán sancionadas con multas de: […]

b) 501 a 2.000 euros para las graves.

c) 2.001 a 30.000 euros para las muy graves.

De conformidad con lo previsto en el artículo 131.2 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, la multa a imponer podrá ser incrementada en la cuantía del beneficio obtenido mediante la realización de la conducta tipificada como infracción.

2. En la resolución del expediente sancionador, además de las multas a que se refiere el apartado primero, los órganos competentes podrán imponer las siguientes sanciones accesorias:

a) Clausura temporal de las instalaciones, locales o establecimientos por un plazo máximo de un año para las infracciones graves y de dos años para las muy graves.

b) Prohibición temporal para el ejercicio de actividades comerciales reguladas por la presente Ley, por un plazo máximo de un año para las infracciones graves y de dos para las muy graves.

c) Decomiso de los animales para las infracciones graves o muy graves.

d) Prohibición de la tenencia de animales por un período máximo de dos años para las graves y cuatro para las muy graves.

A modo de conclusión podemos afirmar que, al menos en Andalucía (y desgraciadamente en la mayoría de la Comunidades Autónomas), a la vista de su Ley de protección animal, si bien las sanciones no económicas sí son bastante contundentes (prohibición de tenencia de animales hasta 2 y hasta 4 años) todavía sigue saliendo demasiado “barato” maltratar a un animal, pues la sanción económica para el caso de causarle la muerte como consecuencia del maltrato podría ser de tan solo 2.001 euros y ello sin valorar el hecho de que el maltratador resulte ser una persona insolvente.

Lograr que los hechos alcancen el ámbito penal y no queden sólo en una cuestión administrativa es una tarea ardua y difícil, considerando que prácticamente en ningún caso nos encontraremos con particulares o asociaciones que deseen personarse como acusación particular con su abogado y procurador y en el caso de que se presente una mera denuncia en la Fiscalía de Medio Ambiente, la misma no podrá hacer otra cosa, en la mayoría de los casos, que terminar archivando el asunto si no se le han proporcionado pruebas suficientes para mantener el ejercicio de la acción penal (informes veterinarios, atestados policiales, reportajes fotográficos, testimonios, etc.) pues la Fiscalía no dispone a día de hoy de medios propios y suficientes para llevar de oficio una investigación exhaustiva.

Y esta es la regulación normativa del maltrato animal, la cual ha reflejado en este último año de vigencia desde la modificación penal una mejora destacable pero que todavía, a nuestro entender, sigue siendo insuficiente y ha de ampliar la protección de los animales domésticos, con los que cada vez más ciudadanos comparten su vida. La sociedad, en su devenir, será la que nos vaya demandando esas modificaciones.