El delito de abandono de animales: eventuales situaciones de concurso delictivo con el delito de maltrato animal

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El delito de abandono

Recordemos que el nuevo delito de ABANDONO DE ANIMALES (antes considerado falta) tiene tan sólo un año de vigencia (desde el día 1 de julio de 2015) y por ello resulta todavía imposible la existencia de una línea jurisprudencial al respecto, de modo que es ahora el momento de poder cuestionarnos las posibilidades que se le presentan al abogado a la hora de argumentar la aplicación de este nuevo delito, recogido en el artículo 337 bis del Código Penal, introducido por la Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo.

Dicho precepto establece: El que ABANDONE a un animal de los mencionados en el apartado 1 del artículo anterior (cualquier animal que no viva en estado salvaje) en condiciones en que pueda peligrar su vida o integridad será castigado con una pena de multa de uno a seis meses. Asimismo, el juez podrá imponer la pena de inhabilitación especial de tres meses a un año para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

Esto no es sino un delito leve, un tipo atenuado del delito de MALTRATO ANIMAL recogido en al precedente artículo 337, que dispone – por lo que a nosotros ahora nos interesa -: Será castigado con la pena de tres meses y un día a un año de prisión e inhabilitación especial de un año y un día a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales, el que por cualquier medio o procedimiento MALTRATE injustificadamente, causándole lesiones que menoscaben gravemente su salud […] Añadiendo un tipo agravado en el apartado 3 para el caso de que el animal termine falleciendo como consecuencia del maltrato injustificado infligido: Si se hubiera causado la muerte del animal se impondrá una pena de seis a dieciocho meses de prisión e inhabilitación especial de dos a cuatro años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales y para la tenencia de animales.

El objeto de este artículo está en plantearnos la posibilidad de que el delito demaltrato animal pueda ser cometido en concurso con el delito de abandono de animales en los casos en los que habiendo existido un previo abandono, el animal termine sufriendo lesiones graves o falleciendo como consecuencia precisamente de ese abandono; ya se trate de concurso real (dos hechos distintos, un delito de abandono y un delito de maltrato), concurso ideal (un mismo hecho considerado simultáneamente los dos delitos) o concurso medial de delitos (el delito de abandono es el medio para cometer el delito de maltrato).

Debemos partir en primer lugar de cuáles son los verbos típicos para cada uno de los delitos y una vez analizados ambos verbos, discernir si se podría o no establecer un concurso delictivo entre ambos.

Así, el delito de abandono de animales del artículo 337 bis se refiere al verbo delictivo de “ABANDONAR” (el que abandone a un animal). Para determinar a qué se refiere este abandono podemos acudir por analogía a la misma conducta cuando se comete contra personas (salvando las distancias existentes), es decir, al delito de abandono de familia, previsto en el artículo 226 del Código Penal, que  establece: “El que dejare de cumplir los deberes legales de asistencia inherentes a la patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar o de prestar la asistencia necesaria legalmente establecida para el sustento de sus descendientes, ascendientes o cónyuge, que se hallen necesitados, será castigado con la pena de prisión de tres a seis meses o multa de seis a 12 meses. El Juez o Tribunal podrá imponer, motivadamente, al reo la pena de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho de patria potestad, tutela, guarda o acogimiento familiar por tiempo de cuatro a diez años”.

Podemos concluir por lo tanto que abandonar a un animal requiere ostentar previamente una posición de dominio sobre el mismo o al menos de mera posesión y control del animal (acreditada ésta con la implantación del conocido chip en el animal o con otros y distintos medios de prueba) y seguidamente dejar de cumplir los deberes de asistencia o de prestar la asistencia necesaria para el sustento del animal. Por lo tanto el delito de abandono se puede cometer tanto si se deja abandonado al animal fuera de la residencia del poseedor del mismo, en el campo, en las afueras de la ciudad, en una carretera (siempre en situación de peligro), como también se puede cometer permaneciendo el animal en su misma residencia pero sin recibir la asistencia por parte de su dueño para colmar sus necesidades básicas para el sustento (lo que equivaldría al peligro).

Es notorio entonces que el delito de abandono de animales es un delito que por su propia naturaleza es de comisión por omisión (no hacer), la conducta del sujeto del delito es siempre omisiva pues nadie puede abandonar a un animal llevando a cabo una conducta activa sino que siempre será omisiva, dejar de cumplir sus deberes.

Por lo que se refiere al delito de maltrato animal, el verbo típico es “MALTRATAR INJUSTIFICADAMENTE” causándole lesiones (o la muerte) al animal. Podemos acudir, al igual que hemos hecho con el anterior delito, a buscar la analogía con el delito de lesiones causadas a personas (y al delito de homicidio, que no es sino causar la muerte a una persona). Así, el artículo 147 del Código Penal dispone: “El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental […]”. Del mismo modo el artículo 138 establece: “El que matare a otro será castigado […]” En este caso parece que aunque los resultados en personas y en animales sí son los mismos (lesiones graves o muerte) la conducta penalmente exigida para personas no es la misma que para el caso de animales, pues en los delitos de lesiones y muerte (homicidio) causadas a personas no hay referencia a priori al modo en que esas lesiones o muerte se han causado, sino que se concentra en el resultado, en los efectos (el que cause lesiones, el que cause la muerte); sin embargo el delito de lesiones o muerte causadas a animales (maltrato) se concentra en el resultado (causándole lesiones o muerte) pero también y de antemano en las formas utilizadas, en la vía usada para causar esos efectos. A pesar de que se diga “el que por cualquier forma o procedimiento” al utilizar el verbo “maltratar” está haciendo hincapié en el hecho de que únicamente serán punibles las lesiones o la muerte causadas a un animal si las mismas se han producido como consecuencia de una acción concreta de maltrato previo, de tal modo que esa conducta sería siempre activa y nunca omisiva, dado que no se puede maltratar – infligir un trato malo – por omisión, es necesario “un hacer concreto”.

Sentadas estas bases, todo parece indicar que dada la diferencia comisiva existente entre ambos delitos – el de abandono sería omisivo por definición y el de maltrato sería de acción – no sería posible una conexión en concurso entre ambos, de ningún tipo, pues se trataría de dos conductas diferentes y opuestas, de tal modo que una excluye a la otra, si ha existido maltrato no puede hablarse nunca de abandono y si ha existido abandono no podría hablarse nunca de maltrato. Serían siempre hechos distintos que no pueden coincidir y por lo tanto tampoco podrían ser objeto de la aplicación de las normas previstas en el artículo 8 del Código Penal (Los hechos susceptibles de ser calificados con arreglo a dos o más preceptos de este Código).

En cuanto a la posible comisión por omisión del delito de maltrato animal, también habría de excluirse en atención a la redacción literal del artículo 11 del Código Penal:Los delitos que consistan en la producción de un resultado sólo se entenderán cometidos por omisión cuando la no evitación del mismo, al infringir un especial deber jurídico del autor, equivalga, según el sentido del texto de la ley, a su causación. Y ello porque el delito de maltrato animal no consiste única y exclusivamente en la producción de un resultado (lesiones o muerte) como sí ocurre en los delitos equivalentes cometidos contra personas, sino que el delito de maltrato animal consiste en el desarrollo de una determinada y precisa conducta en una determinada forma: el maltrato.

En el mismo sentido también habría de excluirse el delito de maltrato cometido por imprudencia, dada la falta de previsión legal y por coherencia hacia ese dolo directo de maltrato que parece exigir el texto del artículo 337.

“Beneficios del abandono”.

Con el análisis que hemos hecho hasta ahora podríamos concluir que el delito de abandono es un cauce para beneficiar a aquella persona que pretende dañar a sus animales o que al menos no tiene la más mínima intención de atenderlos como es debido, para que a este “dueño” de animales le saliera “barato” acabar con sus animales (imaginemos unos perros que ya no le prestan servicio o unas vacas enfermas) le bastaría con abandonarlos en vez de matarlos o tratarlos mal, le bastaría o bien con abandonarlos en el campo o bien no pasarse por el lugar donde están los animales durante unos cuantos días para que dichos animales acaben falleciendo y a pesar de ello al responsable únicamente se le impute un delito de abandono de animales, castigado con una mera multa de hasta seis meses, en la mayoría de los casos no alcanzaría ni los mil euros en total, lo cual es incluso inferior a la sanción económica prevista para el abandono en la Ley de Protección Animal de Andalucía.

Pero es que incluso el sujeto que abandona al animal fuera de su residencia no sería ni siquiera responsable civilmente de los daños que pudiera ocasionar dicho animal a tenor del artículo 1905 del Código Civil, puesto que al abandonar en el exterior ya no sería poseedor (“El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”)

Labor del abogado que se constituya en acusación particular o popular.

A la vista de lo dicho hasta aquí las tareas que tendría pendiente el abogado de la acusación se resumirían en tratar de convencer al Juez de que el maltrato sí puede cometerse por omisión, de que el maltrato puede consistir en una conducta omisiva, de que no toda omisión de los deberes inherentes a la posesión de un animal es per se un mero abandono, de que existen casos en que un abandono puede ser simultaneamente un maltrato (concurso ideal) o al menos el medio para causar maltrato (concurso medial), incluso de convencer al Juez de que podrían existir dos delitos: uno previo de abandono por existir peligro y otro delito posterior de maltrato cuando ya se materialicen las lesiones o la muerte del animal (concurso real).

Nos puede servir de referencia para determinar en qué casos un abandono puede devenir en maltrato en el caso de que el animal abandonado no disponga de las condiciones que aparecen en la regulación existente en la legislación de protección animal de cada Comunidad Autónoma sobre las condiciones específicas del bienestar de los perros (y por extensión al resto de animales domésticos); en Andalucía aparece en el artículo 11 de la Ley 11/2003 de 24 de noviembre, de Protección Animal:

  1. Los habitáculos de los perros que hayan de permanecer la mayor parte del día en el exterior deberán estar construidos de materiales impermeables que los protejan de las inclemencias del tiempo y serán ubicados de manera que no estén expuestos directamente de forma prolongada a la radiación solar ni a la lluvia. El habitáculo será suficientemente amplio para que el animal quepa en él holgadamente.
  2. Cuando los perros deban permanecer atados a un punto fijo, la longitud de la atadura será la medida resultante de multiplicar por tres la longitud del animal, comprendida entre el morro y el inicio de la cola, sin que en ningún caso pueda ser inferior a tres metros.
  3. Los perros dispondrán de un tiempo, no inferior a una hora diaria, durante el cual estarán libres de ataduras y fuera de los habitáculos o habitaciones donde habitualmente permanezcan.

 Otros casos en los que el abandono de un animal podría entrar en concurso con el delito de maltrato serían el de animales enfermos, cachorros, etc. los cuales merecen más cuidados y atención especial y continuada.

Es por lo tanto labor de los abogados de la acusación, los que defiendan los intereses del animal que ha sufrido las lesiones o que ha fallecido, tratar de lograr una línea jurisprudencial que considere la posibilidad de aceptar la conducta omisiva de abandono como una fase previa de una conducta de maltrato, con la finalidad de aproximar por la vía de la interpretación la regulación de los delitos cometidos contra animales a la de los delitos cometidos contra personas (aunque desde el punto de vista punitivo las diferencias sigan siendo importantes).

Inauguración de las primeras jornadas sobre Derecho Ambiental y Animal

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El Colegio de Abogados de Granada ha acogido hoy la presentación del nuevo Grupo Especializado de Derecho Ambiental y Animal, constituido el pasado 29 de abril como el sexto creado en España sobre esta novedosa materia tras Barcelona, Tarragona, Madrid, Terrassa y Málaga.

“Es un privilegio para el Colegio de Abogados de Granada presentar este grupo por el impacto tan positivo que estamos seguros va a aportar tanto a los colegiados como a la sociedad de la que dependemos y a la que servimos”, ha asegurado el vicedecano de la institución, Leandro Cabrera Mercado, quien ha felicitado al presidente del Grupo Especializado de Derecho Ambiental y Animal, David Sánchez Chaves, y al resto de miembros de la Junta Directiva por su iniciativa.

Por su parte, Sánchez Chaves ha explicado que el grupo –que ya cuenta con 70 colegiados adscritos- surgió “como respuesta a la necesidad de cubrir las carencias de los abogados dedicados al Derecho Ambiental y Animal, una materia en la que la sociedad empieza a demandar profesionales más especializados como consecuencia del incremento de la sensibilización de la ciudadanía en estos temas”.

Para el inicio de su andadura, el Grupo Especializado en Derecho Ambiental y Animal ha contado con las ponencias de Ignacio Henares Civantos, conservador del Parque Nacional y Natural de Sierra Nevada, y Sara Muñoz Cobo García, fiscal delegada de Medio Ambiente en Andalucía.

Henares Civantos ha impartido la ponencia ‘Marco normativo sobre los espacios naturales protegidos’, en la que ha abordado la gestión de estas áreas utilizando el caso singular de Sierra Nevada, parque natural, parque nacional y reserva de la biosfera. “En este ámbito se requieren profesionales cualificados y formados, más allá del voluntarismo, que tengan un conocimiento riguroso de la gestión de los espacios protegidos y creo que el nuevo grupo del Colegio de Abogados de Granada viene a llenar un hueco muy importante y será un elemento fundamental a partir de ahora”, ha comentado el conservador.

‘Organización y funcionamiento de las Fiscalías de Medio Ambiente. Ejemplos de delitos contra animales domésticos’ ha sido el título de la ponencia ofrecida por Muñoz Cobo García. La fiscal ha iniciado su charla explicando cómo operan estas fiscalías desde su creación en 2006, tratando a continuación el delito del maltrato penal, modificado tras la reforma operada en 2015, en la que se amplía el objeto material del mismo y se contemplan penas más severas, completando su exposición con casos prácticos de maltrato animal. “Estamos hablando de materias relativamente nuevas y, en este sentido, los letrados, al hilo también de una concienciación social mayor en relación con estos delitos, se están formando cada vez más, por lo que la constitución de un grupo especializado de este tipo obedece sin duda a ese afán de avanzar en la implicación de los abogados en la materia”, ha indicado la experta.

Además de la función formativa con la que se ha estrenado, el Grupo Especializado Ambiental y Animal se encargará de estudiar los problemas profesionales específicos en la materia, fomentar su intervención en los procesos de elaboración de la normativa, promover su participación en los aspectos que afecten al Patrimonio Natural de la Provincia de Granada o colaborar con otros organismos relacionados con la protección de la naturaleza o la defensa animal. En este sentido, la Junta Directiva ha aceptado la invitación del Consejo General de la Abogacía Española para participar en el nuevo blog de Derechos de los Animales creado por el organismo nacional.

Junto a Sánchez Chaves, la Junta Directiva del grupo está conformada por María José León García, como vicepresidenta; María del Carmen Carralcazar, como tesorera; Enrique Linares López, como secretario; y María José Arcas-Sariot Jiménez, María Isabel Almenzar Mariscal y Álvaro Cabello Martín como vocales.

 

Fuente: http://www.granadadigital.es/el-nuevo-grupo-de-derecho-ambiental-y-animal-del-colegio-de-abogados-de-granada-inicia-su-actividad-con-una-jornada-formativa/

Linares y Sánchez precursores del Grupo de Derecho Ambiental y Animal del Colegio de Abogados de Granada

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El nuevo Grupo Especializado de Derecho Ambiental y Animal, uno de los primeros constituidos en España sobre la materia, se incorpora a la red formativa del Colegio de Abogados de Granada, tras la proclamación de la única candidatura que ha concurrido al proceso electoral, celebrado el pasado 29 de abril.

“El grupo surge como respuesta a las inquietudes de los miembros de la Junta y a la mayor preocupación por parte de la ciudadanía en temas de protección medioambiental y animal con el objetivo de facilitar formación en estos temas”, ha explicado David Sánchez Chaves, presidente del nuevo Grupo Especializado que se suma a los creados en otros Colegios de Abogados.

Entre sus funciones, el Grupo Especializado Ambiental y Animal se encargará de estudiar los problemas profesionales específicos en la materia, impulsar acciones formativas y profundizar en temas jurídicos en esta área, fomentar su intervención en los procesos de elaboración de la normativa, promover su participación en los aspectos que afecten al Patrimonio Natural de la Provincia de Granada o colaborar con otros organismos relacionados con la protección de la naturaleza o la defensa animal.

Junto a Sánchez Chaves, la Junta Directiva del grupo queda conformada por María José León García, como vicepresidenta; María del Carmen Carralcazar, como tesorera; Enrique Linares López, como secretario; y María José Arcas-Sariot Jiménez, María Isabel Almenzar Mariscal y Álvaro Cabello Martín como vocales.

El Grupo Especializado de Derecho Ambiental y Animal, que cuenta en la actualidad con más de sesenta miembros, se encuentra ya trabajando para iniciar su actividad antes de agosto con una jornada formativa, e invita al resto de colegiados interesados en la temática a unirse al mismo o participar en los eventos que organice.

 

Fuente: http://www.abogacia.es/2016/05/04/el-icav-crea-una-nueva-seccion-de-derecho-de-los-animales/